Te pillé haciéndolo bien.
¿Qué Puede Enseñarte una Orca Sobre
Liderazgo? 4 lecciones Sorprendentes del Método "¡Bien Hecho!"
En la mayoría de las oficinas y
hogares, existe un juego no declarado que todos parecemos jugar: el juego de
"¡Te Pillé!". Consiste en pillar a los demás haciendo algo mal. Este
enfoque constante en lo negativo genera desmotivación y un ambiente de
desconfianza. ¿Y si la solución se encontrara en un lugar inesperado? Para Wes
Kingsley, un gerente que asistía a una conferencia de negocios en Orlando, la
respuesta llegó mientras intentaba olvidar sus problemas en el espectáculo de
la orca Shamu en Sea World. Fascinado por cómo los entrenadores lograban
hazañas increíbles con una criatura de 5,000 kilos sin usar el castigo,
descubrió que su secreto no era una técnica, sino una relación de confianza
construida para demostrarle al animal que no querían hacerle daño. Esta
revelación, recogida en el libro "¡Bien hecho!" de Ken Blanchard,
ofrece una guía para transformar nuestras relaciones a través del refuerzo
positivo. Estas son sus lecciones más impactantes.
1. Deja de Jugar al "¡Te
Pillé!": El Cambio de Enfoque que lo Altera Todo
El primer paso, y el más
transformador, es cambiar las reglas del juego. Debemos dejar de buscar el
error ("¡Te Pillé!") para buscar activamente el acierto ("¡BIEN
HECHO!"). Para Wes Kingsley, este fue un momento de cruda honestidad. Se
dio cuenta de que, por defecto, actuaba como un "gerente de tipo
gaviota": ignoraba a su equipo y a sus hijas mientras todo iba bien, pero
en cuanto detectaba un error, "se lanzaba en picada, hacía mucho ruido y
criticaba a todo el mundo". Era un reflejo que aplicaba tanto en la
oficina como en casa.
Reflexiona por un momento: ¿cuándo
sueles prestarle más atención a tu gente? ¿Cuando cumplen sus objetivos o
cuando se desvían de ellos? La respuesta suele ser reveladora y nos enfrenta a
una poderosa verdad sobre el comportamiento humano.
"Un importante concepto que se
debe recordar es que cuanta más atención se preste a un comportamiento, más se
repetirá."
Esta es la gran paradoja de la
gestión basada en la crítica. Al prestar atención casi exclusivamente a lo
negativo, sin darnos cuenta, reforzamos el mismo comportamiento que deseamos
eliminar. Nuestra atención es un recurso poderoso, y la estamos invirtiendo en
cultivar lo que no queremos. Esto inmediatamente plantea una pregunta crítica:
si dejamos de centrarnos en los errores, ¿qué hacemos cuando inevitablemente
ocurren? La respuesta de los entrenadores es uno de los conceptos más poderosos
del libro.
2. La Lección Contraintuitiva:
Olvida el Castigo, Domina el "Redireccionamiento"
Si dejamos de castigar, ¿qué hacemos
con el desempeño deficiente? La respuesta no es ignorarlo, sino aplicar una
estrategia mucho más poderosa: el redireccionamiento. En lugar de
gastar energía en el comportamiento indeseado, se recanaliza la atención de la
persona hacia la tarea original. Mientras escuchaba esta explicación, Wes
Kingsley recordó a Mike Talmadge, el mejor jefe que había tenido. Un día, Mike
lo llamó a su oficina por un error que Wes había cometido al contactar a un
cliente de otra vendedora. En lugar de culparlo, Mike asumió la
responsabilidad: "Es culpa mía. No he sido justo con usted al no haberle
explicado detalladamente cómo funciona esto". Luego, con calma, le mostró
el procedimiento correcto en el ordenador y terminó expresando su total
confianza en él. Wes salió de esa oficina sintiéndose corregido, pero también
respetado y motivado.
Ese recuerdo fue la encarnación
perfecta de esta técnica. En sus seminarios, la consultora Anne Marie Butler
adapta esta estrategia al mundo empresarial, resumiendo la "respuesta de
redireccionamiento" en los siguientes pasos clave:
• Describir el error lo más
pronto posible, claramente y sin buscar culpables.
• Mostrar su impacto negativo.
• Asumir la culpa si, como
líder, la tarea no fue bien explicada.
• Revisar la tarea en detalle y
asegurarse de que se ha entendido muy bien.
• Expresar fe y confianza en la
persona.
Esta técnica permite corregir el
rumbo preservando la confianza y la dignidad, sentando las bases para una
futura respuesta "¡BIEN HECHO!".
3. Elogia el Progreso, No Solo la Perfección:
La Clave es el "Blanco Móvil"
Uno de los mayores obstáculos para
aplicar el refuerzo positivo es esperar la perfección para reconocer un
esfuerzo. Si esperamos a que todo sea perfecto, es posible que nos quedemos
esperando para siempre. La clave está en elogiar el progreso. El libro utiliza
una analogía brillante: para enseñar a una ballena a saltar sobre una cuerda,
los entrenadores no la colocan a tres metros de altura y esperan. Primero, la
ponen justo debajo de la superficie del agua. Cada vez que la ballena nada por
encima, la recompensan. Poco a poco, van subiendo la cuerda, recompensando cada
nuevo nivel hasta que la ballena realiza el espectacular salto que vemos en el
show.
Es exactamente lo mismo que hacemos
de forma natural cuando un niño aprende a caminar. No esperamos a que corra una
maratón para aplaudirle. Celebramos con euforia sus primeros intentos de
ponerse de pie y su primer paso vacilante. ¿Por qué abandonamos esta lógica tan
efectiva en el trabajo o con nuestros hijos mayores?
"Elogie el progreso. Es un
blanco móvil."
4. Tu Atención es un Superpoder: Lo
que Rlegas, Crece
Existe una poderosa metáfora que
resume la esencia de este método: la atención humana es como el sol.
"Aquello a lo que prestamos atención, crece. Lo que ignoramos, se
marchita". La paradoja es que, por defecto, tendemos a regar las
"malas hierbas" (los errores) con toda nuestra atención, mientras
dejamos que las "flores" (los aciertos) se marchiten por falta de
ella. Para revertir esto, debemos dominar la "respuesta ¡BIEN HECHO!"
completa, que va más allá de un simple "buen trabajo". Sus cuatro
componentes son:
1. Elogiar a las personas de
inmediato. La inmediatez refuerza la conexión entre la acción y el
reconocimiento.
2. Decir específicamente qué
hicieron bien o casi bien. La especificidad enseña qué se debe
repetir. Por ejemplo, en lugar de un vago "Buen informe", es mucho
más efectivo decir: "Me gustó cómo organizaste los datos en el informe,
facilitó mucho la lectura".
3. Compartir tus
sentimientos positivos sobre lo que hicieron. Esto añade un componente
humano. "Me hizo sentir orgulloso ver cómo manejaste a ese cliente".
4. Alentarlas para que sigan
haciendo las cosas bien. Esto refuerza la confianza y motiva la
continuidad del buen desempeño.
Aplicar este método consistentemente
nos ayuda a construir lo que el libro llama una "cuenta bancaria de la
relación". Cada respuesta "¡BIEN HECHO!" es un depósito,
mientras que cada crítica o corrección es un retiro. Solo con un saldo positivo
y saludable podemos permitirnos hacer un "retiro" ocasional (como un
redireccionamiento necesario) sin quebrar la confianza de la relación.
Para empezar a aplicar este cambio
hoy mismo, imagina que cada persona con la que interactúas lleva un letrero
invisible colgado al cuello que dice: "PÍLLAME HACIENDO ALGO
BIEN".
Conclusión: ¿A Quién Vas a Pillar
Haciendo Algo Bien Hoy?
La lección final de una orca de
cinco toneladas es sorprendentemente simple: construir relaciones basadas en la
confianza y el refuerzo positivo no es una técnica "blanda", sino la
ventaja competitiva más sostenible y poderosa que existe, tanto en una empresa
como en un hogar. Cambiar nuestro enfoque de buscar lo malo a buscar lo bueno
transforma el ambiente, libera el potencial y genera resultados
extraordinarios. La próxima vez que interactúes con un colega, tu pareja o tu
hijo, pregúntate: ¿Estoy buscando lo que está mal o estoy buscando lo que está
bien? La respuesta podría cambiarlo todo.
Tomado del libro ! BIEN HECHO! de Ken Blanchard
Comentarios
Publicar un comentario